Capítulo 1

 

Ese día me desperté agitada. Había tenido un sueño muy extraño, del que no recordaba nada, y del que sólo me quedaba una sensación de angustia. No pude volver a dormirme, y, cuando el despertador sonó al cabo de un rato, me levanté. Ésa fue una mañana completamente normal, pero yo tenía un mal presentimiento. Ahora, lo único que recuerdo es que estaba muy nerviosa y tensa, pero sin ninguna razón, ya que no había motivo alguno para sentirme de ese modo. Esa sensación continuó durante todo el día, y cuando el autobús me dejó en la parada, aumentó, ya que no había nadie esperándome, ni mi padre, ni mi madre. Estuve esperando a que alguien viniera a recogerme durante media hora, pero al final me harté de esperar y decidí ir andando a hasta mi casa, que no quedaba muy lejos de la parada del autobús, a unos quince minutos a pie.

 

Mientras caminaba, mi nerviosismo aumentaba, pero me autoconvencí de que no era nada, que había visto demasiadas películas, y que lo único que pasaba era que mis padres se habían olvidado de venir a recogerme o que, por motivos de trabajo, no habían podido pasar a buscarme. Cuando llegué a casa, no había nadie, y todo estaba como yo lo había dejado esa misma mañana. Pensé que mis padres estarían liados con algo, pero, en mi interior, mi preocupación aumentaba. Hice los deberes, como cualquier tarde, y, cuando los terminé, volví a llamar a mis padres, porque ya era tarde y aún no habían llegado. Como que nadie respondía al otro lado del teléfono, decidí hacerme la cena. Después estuve llamando a mis padres un buen rato, y al fin caí dormida.

 

Me desperté de madrugada, habiendo tenido el mismo sueño que la noche anterior, sólo que en ese momento recordaba un fragmento del sueño. <<Me desperté en un hospital, tumbada sobre una camilla abandonada en un pasillo vacío. Me incorporé, y, al andar por el pasillo, me extrañó cuánto silencio había. No se oía nada, además, la luz era gris y monótona. Yo estaba un poco asustada, y, al pasear por el hospital, me sorprendió no ver a nadie. En ese instante, tuve la sensación de que alguien me acechaba>>. Eso es todo lo que recordaba del sueño. Estuve pensando en qué significado tendría, pero no se me ocurrió ninguno.

 

Estaba un poco confusa y tardé más de lo normal en reaccionar. Miré el reloj, y, al ver la hora y al darme cuenta de que aún estaba vestida, me acordé de todo lo que había sucedido el día anterior. Decidí llamar a la policía por la mañana, estaba muy preocupada por mis padres y ya no podía aplazar más el hecho de que aún no habían llegado a casa. Lo más raro era que no me hubiesen avisado de que no vendrían ni a cenar ni a dormir, aunque sólo fuese una corta llamada, para que yo supiese que estaban bien.

 

Sobre las nueve de la mañana, llamé a la policía, para informarles de la situación. Me dijeron que me mandarían a alguien a que hablara conmigo y a quién pudiera contarle todo lo sucedido. También me pidieron los nombres de mis padres, y me dijeron que harían cuanto estuviese en su mano para encontrarles. Eso me tranquilizó un poco, ya que me sentí mejor cuando supe que alguien con más edad y más experiencia que yo iba a ocuparse del tema.

 

El agente de policía no tardo más de veinte minutos en llegar a mi casa. Nada más llegar, me preguntó que había pasado, y me tomó declaración. Yo le conté toda la historia, y él me aseguró que encontrarían a mis padres. También me dijo que no podía quedarme a vivir sola en mi casa mientras los buscaban, y que me tendría que llevar a casa de algún familiar o amigo de mis padres. Yo no supe que decirle, ya que no podía ir a vivir con mi hermano ni con mis tíos, y mis abuelos están muertos. Pero por casualidad, la vecina de la casa del lado de la mía estaba escuchando, y, como que son muy buenos amigos de mis padres, se ofreció a cuidarme mientras los buscaban. Esa misma tarde me mudé a su casa.

 

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